Colección de discursos agrupados temáticamente

Rajja Sutta

4.20. Regencia

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los kosalas en una pequeña choza del bosque, en la región del Himalaya. Entonces, mientras el Bienaventurado estaba solo en reclusión, una reflexión surgió en su mente de esta manera: “¿Realmente es posible ejercer la regencia rectamente: sin matar y sin instigar a otros a matar; sin confiscar y sin instigar a otros a confiscar; sin sufrir y sin hacer sufrir a otros?”.

Entonces, Mara, el Malvado, habiendo conocido con su propia mente la reflexión en la mente del Bienaventurado, se acercó al Bienaventurado y le dijo: “Venerable Señor, que el Bienaventurado ejerza la regencia rectamente: sin matar y sin instigar a otros a matar; sin confiscar y sin instigar a otros a confiscar; sin sufrir y sin hacer sufrir a otros”.

“Pero, ¿qué es lo que ves, Malvado, para que me hables así?”.

“Venerable Señor, el Bienaventurado ha desarrollado y cultivado las cuatro bases del poder espiritual, hizo de ellas un vehículo, hizo de ellas una base, se estableció en ellas, se ejercitó en ellas y las perfeccionó plenamente. Y, Venerable Señor, si el Bienaventurado lo desease, solamente necesitaría tomar una resolución de que este Himalaya se convirtiera en oro y se convertiría en oro”.

[El Bienaventurado:]

“Si habría una montaña hecha de oro,
Enteramente hecha de oro sólido,
Ni siquiera una doble [que ésta] sería suficiente para uno:

“¿Cómo una persona que vio
Dónde el sufrimiento tiene su resorte
Puede inclinarse a los placeres sensuales?
Habiendo conocido la adquisición como una cuerda en el mundo,
Una persona debería entrenarse por la remoción de ella”.

Entonces Mara, el Malvado, descubriendo: “El Bienaventurado me reconoció, el Afortunado sabe que soy yo”, triste y decepcionado desapareció de allí.