Colección de discursos agrupados temáticamente

Godhika Sutta

4.23. Godhika

Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de los bambúes, en el santuario de las ardillas, cerca de Rajagaha. Al mismo tiempo, el Venerable Godhika estaba morando en la Roca Negra, en la pendiente Isigili. En esta ocasión, mientras que el Venerable Godhika estaba morando diligente, ardiente y resuelto, alcanzó la temporal liberación de la mente, pero cayó lejos de aquella liberación temporal de la mente. Y por segunda vez… por tercera vez… por cuarta vez… por quinta vez… por sexta vez, mientras que el Venerable Godhika estaba morando diligente, ardiente y resuelto, alcanzó la temporal liberación de la mente, pero cayó lejos de aquella liberación temporal de la mente. Y por séptima vez, mientras que el Venerable Godhika estaba morando diligente, ardiente y resuelto, alcanzó la temporal liberación de la mente.

Entonces, esto se le ocurrió al Venerable Godhika: “Seis veces ya he caído lejos de la temporal liberación de la mente. Voy a usar el cuchillo” .

Entonces, Mara, el Malvado, habiendo conocido con su propia mente la reflexión en la mente del Venerable Godhika, se acercó al Bienaventurado y se dirigió a él con estos versos:

Ardiente con el poder y la gloria.
Adoro a los pies de Aquel que tiene la Visión,
Que ha superado la enemistad y el temor.

“Oh gran héroe que has vencido a la muerte,
Tu discípulo anhela la muerte.
Intenta [tomar su propia vida]:
¡Deténgalo, oh Luminoso!

“¿Cómo puede, oh Bienaventurado, tu discípulo
—Alguien que se deleita en la enseñanza,
Que busca el ideal de su mente—
Tomar su propia vida, oh extensamente afamado?”.

En esa precisa ocasión el Venerable Godhika había usado el cuchillo. Entonces el Bienaventurado, habiendo entendido: “Este es Mara, el Malvado”, se dirigió a él en verso:

Ellos no se apegan a la vida.
Después de haber sacado el ansia con su raíz,
Godhika alcanzó el Nibbana final”.

Acto seguido el Bienaventurado se dirigió a los monjes así: “Venid, monjes, vayamos a la Roca Negra, en la pendiente Isigili donde el hombre de clan, Godhika, usó el cuchillo”.

“Sí, Venerable Señor”, respondieron aquellos monjes y el Bienaventurado junto con un número de monjes fue a la Roca Negra, en la pendiente Isigili. Y el Bienaventurado vio, desde cierta distancia, al Venerable Godhika tendido en la cama, con su hombro torcido.

En esta ocasión una nube de humo, un remolino de la oscuridad se movió al este, luego al oeste, luego al norte, luego al sur, hacia arriba, hacia abajo y hacia los cuartos intermedios [de los puntos cardinales]. Entonces, el Bienaventurado se dirigió a los monjes así: ‘¿Veis, monjes, aquella nube de humo, aquel remolino de la oscuridad que se mueve al este, luego al oeste, luego al norte, luego al sur, hacia arriba, hacia abajo y hacia los cuartos intermedios [de los puntos cardinales]?”.

“Sí, Venerable Señor”.

“Aquel, monjes, es Mara, el Malvado buscando la conciencia del hombre de clan Godhika, preguntándose: ‘¿Dónde se estableció la conciencia del hombre de clan Godhika?’. Sin embargo, monjes, con la conciencia no establecida, el hombre de clan Godhika alcanzó el Nibbana final”.

Entonces Mara, el Malvado, tomando un laúd de la madera amarilla vilva, se acercó al Bienaventurado y se dirigió a él en verso:

“Arriba, abajo y de un lado a otro,
En los cuatro puntos cardinales y en su espacio intermedio,
A dónde fue Godhika”.

[El Bienaventurado:]

“Este hombre era firme y decidido,
Un meditador que siempre se regocijaba en la meditación,
Sin apego incluso por la vida.

“Habiendo conquistado al ejército de la Muerte,
No retornando a la renovada existencia,
Habiendo extraído el ansia con sus raíces,
Godhika alcanzó el Nibbana final”.
Tanto fue herido por el dolor
Que su laúd se le cayó de su axila.
Entonces ese espíritu decepcionado
Desapareció en el acto.