Colección de discursos agrupados temáticamente

Pathamamarapa Sutta

4.4. Primer discurso con la trampa del Mara

En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en Baranasi, en el Parque de los Venados en Isipatana. Estando ahí, el Bienaventurado se dirigió a los monjes con estas palabras:

“Monjes”.—"Si, venerable señor”, respondieron los monjes y el Bienaventurado continuó:

“Monjes, mediante la cuidadosa atención, mediante el cuidado recto esfuerzo, he alcanzado la insuperable liberación, he realizado la insuperable liberación. Vosotros también, monjes, mediante la cuidadosa atención, mediante el cuidado recto esfuerzo, tenéis que alcanzar la insuperable liberación, tenéis que realizar la insuperable liberación.”

Entonces, el Mara, el Malvado, se acercó al Bienaventurado y, habiéndose acercado, se dirigió al Bienaventurado en verso:

De ambas clases, tanto las celestiales como humanas,
En cautiverio del Mara estás atado,
Asceta, nunca te escaparás de mí.
Libre soy de las ataduras del Mara,
De ambas clases, tanto las celestiales como humanas,
Del cautiverio del Mara soy liberado,
Derrotado estás, oh ser inferior.

Entonces, el Mara, el Malvado, pensando: “el Bienaventurado me conoce, el Tathagata sabe quién soy”, apenado y afligido, desapareció de ahí.