Colección de discursos agrupados temáticamente

Nalanda Sutta

47.12. Discurso en Nalanda

{378} En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en la Arboleda de los Mangos de Pavarika en Nalanda. Entonces, el Venerable Sariputta se acercó al Bienaventurado y, habiéndole rendido homenaje, se sentó a un lado y dijo:

“Tengo tanta confidencia en el Bienaventurado que creo que nunca ha habido, nunca habrá, ni hay ahora otro asceta o brahmán alguno quien ha sido, es o será, mayor o más despierto que el Bienaventurado”.

“Has hablado de forma altanera, con voz de toro, Sariputta, has rugido el grito de león audazmente. ¿Cómo fue esto? ¿Se te habrán aparecido todos los arahants y budas del pasado, para que, con sus mentes, te abrieran también la tuya y te enseñaran: ‘Éstos y éstos Bienaventurados tuvieron éstas y éstas virtudes; ésta fue su enseñanza, ésta era su sabiduría, éste fue su camino y ésta su liberación?’”.

“No, venerable señor”.

“Entonces, ¿habrás percibido a todos los arahants y budas que aparecerán en el futuro y tienes este conocimiento directo y personal: ‘éstos y éstos Bienaventurados tendrán éstas y éstas virtudes; ésta será su enseñanza, así será su sabiduría, éste será su camino y ésta su liberación?’”.

“No, venerable señor”.

“Bien, Sariputta, entonces, al menos, ¿me habrás conocido a mí como a un Arahant y Buda y sabes esto: ‘El Bienaventurado tiene éstas y éstas virtudes; ésta es su enseñanza, así es su sabiduría, éste es su camino y ésta su liberación?’”.

“No, venerable señor”.

“Entonces, Sariputta, al no tener el conocimiento de los Arahants plenamente despiertos del pasado, del futuro y del presente, ¿por qué has hablado de forma altanera, con voz de toro, rugiendo con el grito de león audazmente, diciendo: ‘Venerable señor, tengo tanta confidencia en el Bienaventurado que creo que nunca ha habido, nunca habrá, ni hay ahora otro asceta o brahmán alguno quien ha sido, es o será, mayor o más despierto que el Bienaventurado?’”

“Venerable señor, la mente de los budas del pasado, del futuro y del presente no está abierta para mí. Sin embargo, lo puedo inferir del conocimiento del Dhamma. Venerable señor, esto es semejante a una ciudad real fronteriza, que tiene grandes baluartes, que es rodeada de imponentes muros, en los cuales se encuentra una sola puerta con un portero sabio, hábil e inteligente, el cual no deja entrar a los extraños y sólo permite pasar a los conocidos. Este mismo guardia, patrulla y controla todo, a lo largo del camino de manera tal, que no queda ni una sola grieta en el baluarte, ni siquiera tan pequeña, que abriera paso a un gato. De esta manera, todos los seres más grandes que entran o abandonan la ciudad, necesariamente tienen que atravesar esta única puerta.

“De la misma manera, venerable señor, puedo inferir de mi conocimiento del Dhamma lo siguiente: Todos aquellos arahants y budas del pasado, han alcanzado el supremo y perfecto despertar mediante el abandono de los cinco obstáculos, las impurezas mentales que debilitan el entendimiento, habiéndose establecido firmemente en las cuatro maneras de establecer la atención consciente en sus mentes y verdaderamente han realizado los siete factores de iluminación. De la misma manera, venerable señor, todos aquellos arahants y budas del futuro, alcanzarán el supremo despertar mediante el abandono de los cinco obstáculos, las impurezas mentales que debilitan el entendimiento, se establecerán firmemente en las cuatro maneras de establecer la atención consciente en sus mentes y verdaderamente van a realizar los siete factores de iluminación. De la misma manera, venerable señor, que es un arahant y buda del presente, ha alcanzado el supremo y perfecto despertar mediante el abandono de los cinco obstáculos, las impurezas mentales que debilitan el entendimiento, habiéndose establecido firmemente en las cuatro maneras de establecer la atención consciente en su mente y verdaderamente ha realizado los siete factores de iluminación.

“Bien, muy bien, Sariputta. Por eso, deberías repetir esta exposición del Dhamma frecuentemente; a los monjes y las monjas, a los seguidores laicos y las seguidoras laicas. Pues incluso la gente tonta que guarda dudas o perplejidad en relación al Tathagata, cuando escuche esta exposición del Dhamma puede ser capaz de abandonar sus dudas o perplejidad en relación al Tathagata”.