Colección de discursos agrupados temáticamente

Alavika Sutta

5.1. Discurso con Alavika

Esto he escuchado:

En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en la arboleda Jeta del parque de Anathapindika cerca de Savatthi.

En aquel entonces, una mañana temprano la monja Alavika se vistió y, tomando su cuenco y el hábito exterior, entró a Savatthi en busca de las limosnas. Después de haber caminado en Savatthi en busca de las limosnas, después de haber retornado de esa su habitual ronda de buscar comida y después de haberse alimentado, fue a la arboleda del Hombre Ciego en busca de la reclusión.

Entonces, el Mara, el Malvado, deseando causar miedo, trepidación y terror a la monja Alavika, deseando hacerla salir de su reclusión, se acercó y se dirigió a ella en verso:

Entonces, ¿qué haces tú en la reclusión?
Disfruta los deleites de los placeres sensuales:
No sea que luego lo resientas.

Entonces, a la monja Alavika se le ocurrió el siguiente pensamiento: “¿quién es éste que recita el verso –un ser humano o un ser no humano?” Acto seguido se le ocurrió esto: “este es el Mara, el Malvado, quien recita el verso deseando causarme miedo, trepidación y terror, deseando hacerme salir de mi reclusión.”

Entonces, la monja Alavika, habiendo entendido “este es el Mara, el Malvado” le replicó en versos:

Y yo lo he tocado con sabiduría,
Oh, Malvado, pariente de los negligentes,
Pero tú no conoces a aquel estado.
Los placeres sensuales son como palos y espadas,
Que cortan a los cúmulos (khandhas) en bloque.
Lo que llamas deleites sensuales
Llegó a ser no-deleite para mí.

Entonces, el Mara, el Malvado se dio cuenta de eso: “la monja Alavika me conoce”, por lo cual, triste y decepcionado desapareció de allí.