Colección de discursos agrupados temáticamente

Kisagotami Sutta

5.3. Discurso con Gotami

En Savatthi. En aquel entonces, una mañana temprano la monja Kisagotami se vistió y, tomando su cuenco y el hábito exterior, entró a Savatthi en busca de las limosnas. Después de haber caminado en Savatthi en busca de las limosnas, después de haber retornado de esa su habitual ronda de buscar comida y después de haberse alimentado, fue a la arboleda del Hombre Ciego para la morada diurna. Habiendo penetrado dentro de la arboleda del Hombre Ciego, se sentó al pie de un árbol para la morada diurna.

Entonces, el Mara, el Malvado, deseando causar miedo, trepidación y terror a la monja Kisagotami, deseando hacerla caer de la concentración, se acercó y se dirigió a ella en verso:

Estás sentada sola, con al rostro lleno de lágrimas?
Habiendo entrado sola al bosque,
¿estás buscando a algún hombre?

Entonces, a la monja Kisagotami se le ocurrió el siguiente pensamiento: “¿quién es éste que recita el verso –un ser humano o un ser no humano?” Acto seguido se le ocurrió esto: “este es el Mara, el Malvado, quien recita el verso deseando causarme miedo, trepidación y terror, deseando hacerme caer de la concentración.”

Entonces, la monja Kisagotami, habiendo entendido “este es el Mara, el Malvado”, le replicó en versos:

Con eso, la búsqueda de hombre alguno había terminado.
No estoy triste ni estoy llorando,
Tampoco te tengo miedo, amigo.
El deleite ha sido destruido completamente,
La masa de las tinieblas ha sido hendida.
Habiendo conquistado los ejércitos de la Muerte,
Estoy morando sin restos algunos de las contaminaciones.

Entonces, el Mara, el Malvado se dio cuenta de eso: “la monja Kisagotami me conoce”, por lo cual, triste y decepcionado desapareció de allí.