Colección de discursos agrupados temáticamente

Vijaya Sutta

5.4. Discurso con Vijaya

En Savatthi. En aquel entonces, una mañana temprano la monja Vijaya se vistió y, tomando su cuenco y el hábito exterior, entró a Savatthi en busca de las limosnas. Después de haber caminado en Savatthi en busca de las limosnas, después de haber retornado de esa su habitual ronda de buscar comida y después de haberse alimentado, fue a la arboleda del Hombre Ciego para la morada diurna. Habiendo penetrado dentro de la arboleda del Hombre Ciego, se sentó al pie de un árbol para la morada diurna.

Entonces, el Mara, el Malvado, deseando causar miedo, trepidación y terror a la monja Vijaya, deseando hacerla caer de la concentración, se acercó y se dirigió a ella en verso:

Al igual que yo soy joven, en la primicia de la vida.
Ven, noble señora, vayamos a regocijarnos
Con la música de la quíntuple asamblea.

Entonces, a la monja Vijaya se le ocurrió el siguiente pensamiento: “¿quién es éste que recita el verso –un ser humano o un ser no humano?” Acto seguido se le ocurrió esto: “este es el Mara, el Malvado, quien recita el verso deseando causarme miedo, trepidación y terror, deseando hacerme caer de la concentración.”

Entonces, la monja Vijaya, habiendo entendido “este es el Mara, el Malvado”, le replicó en versos:

Al igual que los deleitosos objetos táctiles,
A todos ellos, te los devuelvo
Porque yo, Mara, no necesito de ellos.
Estoy repelida y humillada
Por ese asqueroso y podrido cuerpo,
Sujeto al quebrantamiento y tan frágil:
He desarraigado la avidez sensual.
Como aquellos seres pasajeros que están entre las formas,
Y aquellos que habitan en lo informe,
Y también aquellos que alcanzaron la paz:
Las tinieblas han sido destruidas por doquier.

Entonces, el Mara, el Malvado se dio cuenta de eso: “la monja Vijaya me conoce”, por lo cual, triste y decepcionado desapareció de allí.