Colección de discursos agrupados temáticamente

Uppalavanna Sutta

5.5. Discurso con Uppalavanna

En Savatthi. En aquel entonces, una mañana temprano la monja Uppalavanna se vistió y, tomando su cuenco y el hábito exterior, entró a Savatthi en busca de las limosnas. Después de haber caminado en Savatthi en busca de las limosnas, después de haber retornado de esa su habitual ronda de buscar comida y después de haberse alimentado, fue a la arboleda del Hombre Ciego para la morada diurna. Habiendo penetrado dentro de la arboleda del Hombre Ciego, se paró al pie de un árbol sala que estaba en plena floración.

Entonces, el Mara, el Malvado, deseando causar miedo, trepidación y terror a la monja Uppalavanna, deseando hacerla caer de la concentración, se acercó y se dirigió a ella en verso:

Sola te paras a su pie, monja.
He aquí no hay nadie que pueda rivalizar con tu belleza,
Muchacha tonta: ¿no tienes miedo de los pícaros?

Entonces, a la monja Uppalavanna se le ocurrió el siguiente pensamiento: “¿quién es éste que recita el verso –un ser humano o un ser no humano?” Acto seguido se le ocurrió esto: “este es el Mara, el Malvado, quien recita el verso deseando causarme miedo, trepidación y terror, deseando hacerme caer de la concentración.”

Entonces, la monja Uppalavanna, habiendo entendido “este es el Mara, el Malvado”, le replicó en versos:

Iguales a ti, llegases aquí,
No se me pararían los pelos ni sentiría temor;
Aún estando sola, oh Mara, no te tengo miedo.
Puedo hacerme desaparecer,
O puedo entrar en tu barriga,
Puedo estar entre tus cejas:
Pero aún así, no me podrás echar vistazo.
Soy la dueña de mi mente,
Las bases del poder las tengo bien desarrolladas,
Soy libre de toda esclavitud,
Por eso, no tengo miedo de ti.

Entonces, el Mara, el Malvado se dio cuenta de eso: “la monja Uppalavanna me conoce”, por lo cual, triste y decepcionado desapareció de allí.