Colección de discursos agrupados temáticamente

Pathamabhayaverupasanta Sutta

55.28. Primer discurso con las temibles enemistades

{1024} En Savatthi. Entonces, el hombre hogareño Anathapindika se acercó al Bienaventurado y, al rendirle homenaje, se sentó a un lado. Entonces, el Bienaventurado se dirigió a él con estas palabras:

“Hombre hogareño, cuando las cinco temibles enemistades han disminuido en el noble discípulo, cuando posee los cuatro factores de la entrada-en-la-corriente, posee una visión clara y penetra completamente el noble método con sabiduría, puede declarar de sí mismo, si lo desea, lo siguiente: ‘no soy alguien que termina en el infierno, en el reino animal, en el dominio de los espíritus hambrientos, en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo inferior. Soy el que entra-en-la-corriente, no más atado al mundo inferior, con un destino fijo, con el despertar como destino.'

“Y ¿qué son, hombre hogareño, estas cinco temibles enemistades que han disminuido? Hombre hogareño, alguien que destruye la vida, engendra, por culpa de semejante conducta, una temible enemistad perteneciente a la presente vida y una temible enemistad perteneciente a la vida futura, además de experimentar el sufrimiento mental y el disgusto. De esta manera, para alguien que se abstiene de destruir la vida, esta temible enemistad ha disminuido.

“Además, hombre hogareño, alguien que toma lo que no le ha sido dado… alguien que se empeña en la incorrecta conducta sexual… alguien que habla falsamente… alguien que es condescendiente en tomar vino, licor y bebidas embriagantes que son causa de la negligencia, engendra, por culpa de semejante conducta, una temible enemistad perteneciente a la presente vida y una temible enemistad perteneciente a la vida futura, además de experimentar el sufrimiento mental y el disgusto. De esta manera, para alguien que se abstiene de ser condescendiente en tomar vino, licor y bebidas embriagantes que son causa de la negligencia, esta temible enemistad ha disminuido.

“Éstas son, hombre hogareño, las cinco temibles enemistades que han disminuido.

“Y ¿qué son, hombre hogareño, estos cuatro factores de la entrada-en-la-corriente que él posee? He aquí, hombre hogareño, el noble discípulo posee una inamovible confianza en el Buda de esta manera: ‘el Bienaventurado es un arahant perfectamente despierto, realizado en el verdadero conocimiento y en la conducta, afortunado, conocedor del mundo, insuperable domador de los que han de ser domados, el maestro de los devas y seres humanos, el Despierto, el Bienaventurado’.

“Además, hombre hogareño, él posee una inamovible confianza en el Dhamma de esta manera: ‘este Dhamma está bien expuesto por el Bienaventurado, es directamente visible, inmediato e invita a uno a ir y ver, es aplicable y perfectamente experimentable por el sabio’.

“Además, hombre hogareño, él posee una inamovible confianza en el Sangha de esta manera: ‘el Sangha de los discípulos del Bienaventurado practica de la manera correcta, practica de la manera honrosa, practica de la manera verdadera y practica de la manera apropiada. Es decir, [está conformado] por cuatro pares de personas, por ocho clases de individuos. Este Sangha de los discípulos del Bienaventurado es digno de recibir dádivas, digno de hospitalidad, digno de las ofrendas, digno de ser saludado reverentemente, es un insuperable campo de méritos para el mundo.

“Además, hombre hogareño, él posee las virtudes apreciadas por los nobles, virtudes inquebrantables, inconfundibles, inmaculadas, impecables, liberadoras, encomiadas por el sabio, inasibles, que conducen a la concentración.

“Éstos son, hombre hogareño, los cuatro factores de la entrada-en-la-corriente que él posee.

“Y ¿qué es, hombre hogareño, este noble método, del cual él tiene una visión clara y el cual penetra completamente con sabiduría? He aquí, hombre hogareño, el noble discípulo atiende de cerca y cuidadosamente el origen dependiente de esta manera: ‘cuando esto existe, aquello llega a ser; con el surgimiento de esto, surge aquello. Cuando esto no existe, aquello no llega a ser; con el cese de esto, cesa aquello. Es decir, con la ignorancia como condición, [llegan a ser] las formaciones mentales, con las formaciones mentales como condición, los estados de consciencia, con los estados de conciencia como condición, el nombre y la forma, con el nombre y la forma como condición, la séxtuple base de los sentidos, con la séxtuple base de los sentidos como condición, el contacto, con el contacto como condición, la sensación, con la sensación como condición, la avidez, con la avidez como condición, el apego, con el apego como condición, la existencia, con la existencia como condición, el nacimiento, con el nacimiento como condición, la vejez y la muerte, lamentación y dolor, pena, angustia y desesperanza. Éste es el origen de toda esta masa del sufrimiento. Pero, con el completo desvanecimiento y cese de la ignorancia llega el cese de las formaciones mentales, con el cese de las formaciones mentales llega el cese de los estados de consciencia, con el cese de los estados de conciencia llega el cese del nombre y la forma, con el cese del nombre y la forma llega el cese de la séxtuple base de los sentidos, con el cese de la séxtuple base de los sentidos llega el cese del contacto, con el cese del contacto llega el cese de la sensación, con el cese de la sensación llega el cese de la avidez, con el cese de la avidez llega el cese del apego, con el cese del apego llega el cese de la existencia, con el cese de la existencia llega el cese del nacimiento, con el cese del nacimiento llega el cese de la vejez y la muerte, de la lamentación y el dolor, de la pena, angustia y desesperanza. Éste es el cese de toda esta masa del sufrimiento.

“Éste es, hombre hogareño, el noble método, del cual él tiene una visión clara y el cual penetra completamente con sabiduría.

“Hombre hogareño, cuando estas cinco temibles enemistades han disminuido en el noble discípulo, cuando posee estos cuatro factores de la entrada-en-la-corriente, posee una visión clara y penetra completamente este noble método con sabiduría, puede declarar de sí mismo, si lo desea, lo siguiente: ‘no soy alguien que termina en el infierno, en el reino animal, en el dominio de los espíritus hambrientos, en el plano de la miseria, en el mal destino, en el mundo inferior. Soy el que entra-en-la-corriente, no más atado al mundo inferior, con un destino fijo, con el despertar como destino.'