Colección de discursos agrupados temáticamente

Kokalika Sutta

6.10. Discurso con Kokalika

En Savatthi. En esta ocasión, el monje Kokalika se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Una vez sentado ahí, se dirigió al Bienaventurado con estas palabras: “Venerable señor, Sariputta y Moggallana tienen malos deseos; ellos han caído bajo control de los malos deseos”.

Cuando esto fue dicho, el Bienaventurado dijo al monje Kokalika: “No digas esto, Kokalika. No hables así, Kokaklika. Deposita confianza en Sariputta y Moggallana, Kokalika. Sariputta y Moggallana se conducen muy bien”.

Pero por segunda vez el monje Kokalika se dirigió al Bienaventurado con estas palabras: “Venerable señor, aunque el Bienaventurado tiene mi fe y confianza, igual digo lo mismo: que Sariputta y Moggallana tienen malos deseos; ellos han caído bajo control de los malos deseos”. Y por segunda vez el Bienaventurado dijo al monje Kokalika: “No digas esto, Kokalika. No hables así, Kooaklika. Deposita confianza en Sariputta y Moggallana, Kokalika. Sariputta y Moggallana se conducen muy bien”.

Y por tercera vez el monje Kokalika se dirigió al Bienaventurado con estas palabras: “Venerable señor, aunque el Bienaventurado tiene mi fe y confianza, igual digo lo mismo: que Sariputta y Moggallana tienen malos deseos; ellos han caído bajo control de los malos deseos”. Y por segunda vez el Bienaventurado dijo al monje Kokalika: “No digas esto, Kokalika. No hables así, Kooaklika. Deposita confianza en Sariputta y Moggallana, Kokalika. Sariputta y Moggallana se conducen muy bien”.

Entonces, el monje Kokalika se levantó de su asiento, rindió homenaje al Bienaventurado y se retiró de ahí, manteniéndole siempre a su lado derecho. No mucho después de haberse retirado de ahí, todo el cuerpo del monje Kokalika se cubrió de furúnculos del tamaño de las semillas de mostaza. Después, los mismos crecieron hasta alcanzar el tamaño de unos frijoles; luego crecieron hasta alcanzar el tamaño de los garbanzos; luego crecieron hasta alcanzar el tamaño de las piedras azufaifos; luego crecieron hasta alcanzar el tamaño de los frutos de azufaifos; luego crecieron hasta alcanzar el tamaño de los mirobálanos; luego crecieron hasta alcanzar el tamaño de las beluvas inmaduras; luego crecieron hasta alcanzar el tamaño de los frutos de las beluvas. Y cuando alcanzaron el tamaño de los frutos de las beluvas explotaron abriéndose y exudando pus y sangre. Entonces, por causa de esta enfermedad, el monje Kokalika murió y por culpa de haber abrigado esta enemistad en contra de Sariputta y Moggallana, después de la muerte renació en el infierno de Paduma.

En esta ocasión, cuando la noche ya estaba avanzada, el Brahma Sahampati de una estupenda belleza, iluminando toda la Arboleda de Jeta, se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje, se quedó a un lado de pie y dijo al Bienaventurado: “Venerable señor, el monje Kokalika murió y, por culpa de haber abrigado la enemistad en contra de Sariputta y Moggallana, después de la muerte renació en el infierno de Paduma”. Habiendo dicho esto, rindió homenaje al Bienaventurado y, guardándolo siempre a su lado derecho, desapareció de ahí.

Después de esto, cuando la noche había pasado, el Bienaventurado se dirigió a los monjes con estas palabras: “Monjes, anoche, cuando la noche ya estaba avanzada, el Brahma Sahampati de una estupenda belleza, iluminando toda la Arboleda de Jeta, se acercó a mí, me rindió homenaje, se quedó a un lado de pie y me dijo: ‘Venerable señor, el monje Kokalika murió y, por culpa de haber abrigado la enemistad en contra de Sariputta y Moggallana, después de la muerte renació en el infierno de Paduma.' Habiendo dicho esto, me rindió homenaje y, guardándome siempre a su lado derecho, desapareció de ahí.”

Cuando esto fue dicho, cierto monje, dijo al Bienaventurado:

“¿Cuánto tiempo dura, venerable señor, la vida en el infierno de Paduma?”

“La duración de la vida en el infierno de Paduma es larga, monje. No es fácil ni contar ni decir cuántos años, cuántos cientos de años, cuantos miles de años o cuántos cientos de miles de años dura”.

“¿Y no es posible expresarlo con algún símil, venerable señor?”

“Esto sí, es posible, monje. Imagina, monje, una carretada de los kosalanos de veinte medidas de semillas de sésamo. Y al final de cada siglo un hombre retira de allí una semilla. Siendo así las cosas, aquella carretada de los kosalanos de veinte medidas de semillas de sésamo se vaciase y eliminase más rápido que terminase una sola vida en el infierno de Abbuda. Y veinte vidas del infierno de Abbuda equivalen a una del infierno de Nirabudda; mientras que veinte vidas del infierno de Nirabudda equivalen a una del infierno de Ababa; veinte vidas del infierno de Ababa equivalen a una del infierno de Atata; veinte vidas del infierno de Atata equivalen a una del infierno de Ahaha; veinte vidas del infierno de Ahaha equivalen a una del infierno de Kumuda; veinte vidas del infierno de Kumuda equivalen a una del infierno de Sogandhika; veinte vidas del infierno de Sogandhika equivalen a una del infierno de Uppala; veinte vidas del infierno de Uppala equivalen a una del infierno de Pundarika; veinte vidas del infierno de Pundarika equivalen a una del infierno de Paduma. Así que, monje, el monje Kokalika renació en el infierno de Paduma por culpa de haber abrigado la enemistad en contra de Sariputta y Moggallana .”

Esto es lo que dijo el Bienaventurado. Habiendo dicho esto, el Afortunado, el Maestro continuó diciendo así:

Ha nacido también un hacha dentro de su boca,
Con la cual, el necio se corta a sí mismo,
Expandiendo palabras difamatorias.
Alguien que alaba a uno que merece ser censurado,
O censura al que merece alabanzas,
Tira de su boca una nefasta lanza,
Por culpa de la cual, no hallará la felicidad.
La frivolidad es una nefasta lanza,
Que trae la pérdida de riquezas y mala fortuna,
[Perdida] de todo incluyéndose a sí mismo;

Pero mucho peor es la nefasta lanza de abrigar el odio en contra de un afortunado.

Y treinta y seis más, y cinco abbudas,
El hablador de maldades sobre los nobles, va al infierno,
Habiendo hablado y pensado mal en ellos.
Koti = diez millones de años
Un koti de los kotis = un pakoti
Un koti de los pakotis = un kotipakoti
Un koti de los kotipakotis = un nahuta
Un koti de los nahutas = un ninnahuta
Un koti de los ninnahutas = un abbuda
Veinte abbudas = un nirabbuda