Colección de discursos agrupados temáticamente

Garava Sutta

6.2. Reverencia

Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando al pie del árbol baniano del cabrero, a la orilla del río Neranjara, cerca de Uruvela, poco después de que llegó a estar plenamente iluminado. Entonces, mientras el Bienaventurado estaba solo en reclusión, una reflexión surgió en su mente de esta manera: “Uno mora en la insatisfacción si está sin reverencia y deferencia. Y, ¿a qué asceta o brahmán puedo yo honrar y respetar, y morar en dependencia de él?”.

Entonces, esto se le ocurrió al Bienaventurado: “Podría ser en aras de cumplir con un incumplido cúmulo de la virtud que pudiese honrar y respetar, y morar en dependencia de algún otro asceta o brahmán. Sin embargo, en este mundo con sus devas, Mara y Brahma, en esta generación con sus ascetas y brahmanes, sus devas y seres humanos, no veo otro asceta o brahmán alguno más perfecto en la virtud que yo mismo, a quien pudiera honrar y respetar, y morar en dependencia de él.

“Podría ser en aras de cumplir con un incumplido cúmulo de la concentración… un incumplido cúmulo de la sabiduría… un incumplido cúmulo de la liberación… un incumplido cúmulo del conocimiento y la visión que pudiese honrar y respetar, y morar en dependencia de algún otro asceta o brahmán. Sin embargo, en este mundo con sus devas, Mara y Brahma, en esta generación con sus ascetas y brahmanes, sus devas y seres humanos, no veo otro asceta o brahmán alguno más perfecto en el conocimiento y la visión que yo mismo, a quien pudiera honrar y respetar, y morar en dependencia de él.

“Así que honremos, respetemos y moremos en dependencia de este mismo Dhamma, al cual fuimos plenamente despiertos”.

Entonces, habiendo conocido con su propia mente la reflexión en la mente del Bienaventurado, tan rápido como un hombre fuerte extiende su brazo doblado o lo dobla cuando está extendido, el Brahma Sahampati desapareció del mundo de brahma y reapareció ante el Bienaventurado. Acto seguido arregló su vestimenta exterior sobre uno de sus hombros, levantó las palmas de sus manos juntas en un reverencial saludo hacia el Bienaventurado y le dijo: “¡Así es, Bienaventurado, es así mismo, oh Afortunado! Venerable Señor, aquellos que fueron los Arahants, los Perfectamente Iluminados en el pasado— aquellos Bienaventurados también honraron, respetaron y moraron en dependencia precisamente del mismo Dhamma. Aquellos que serán los Arahants, los Perfectamente Iluminados en el futuro— aquellos Bienaventurados también honrarán, respetarán y morarán en dependencia precisamente del mismo Dhamma. Que el Bienaventurado, que es un Arahant, un Perfectamente Iluminado, honre, respete y more en dependencia precisamente del mismo Dhamma”.

Esto es lo que dijo el Brahma Sahampati. Habiendo dicho esto, agregó lo siguiente:

Los futuros Budas,
Y aquel que es el Buda ahora,
Removiendo el dolor de muchos—

“Todos han morado, van a morar y moran
Reverenciando profundamente el Dhamma:
Para los Budas
Esta es una ley natural.

“Por eso alguien que desea su propio bien,
Que aspira la grandeza espiritual,
Debe reverenciar profundamente al verdadero Dhamma,
Rememorando la enseñanza de los Budas”.