Colección de discursos agrupados temáticamente

Brahmadeva Sutta

6.3. Brahmadeva

Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de Jeta, en el parque de Anathapindika, cerca de Savatthi. En esta ocasión, una cierta mujer brahmán tuvo un hijo de nombre Brahmadeva, que había renunciado a la vida hogareña y asumió el estilo de vida sin hogar bajo el Bienaventurado.

Entonces, morando en soledad, apartado, diligente, ardiente y resuelto, el Venerable Brahmadeva, al descubrirlo por sí mismo con el conocimiento directo, en esta presente vida, entró en la insuperable meta de la vida santa y permaneció en ella; meta en aras de la cual, el hombre correctamente renuncia a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar. Y él conoció directamente esto: “El nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que se tenía que hacer, ha sido hecho y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia”. Y el Venerable Brahmadeva llegó a ser uno de los arahants.

Entonces, por la mañana temprano, el Venerable Brahmadeva se vistió, tomó su cienco y hábito exterior, y entró a Savatthi en búsqueda de la comida de las limosnas. Y recorriendo su ronda por la comida de las limosnas en Savatthi, llegó a la residencia de su propia madre. En esta ocasión la mujer brahmán, madre del Venerable Brahmadeva, estaba ofreciendo constantes oblaciones al Brahma. Entonces, esto se le ocurrió al Brahma Sahampati: “Esta mujer brahmán, madre del Venerable Brahmadeva, está ofreciendo constantes oblaciones al Brahma. Acerquémonos a ella y despertemos en ella el sentido de urgencia”.

Entonces, tan rápido como un hombre fuerte extiende su brazo doblado o lo dobla cuando está extendido, el Brahma Sahampati desapareció del mundo de brahma y reapareció en la residencia de la madre del Venerable Brahmadeva. Acto seguido, estando en el aire, el Brahma Sahampati se dirigió a la mujer brahmán en verso:

“Lejos de aquí, señora, está el mundo del brahma,
Al cual ofreces constantes oblaciones.
Brahma no come esta comida, señora,
¿Para qué murmurar si no se conoce el sendero al Brahma?

“Este Brahmadeva, señora,
Sin adquisiciones, ha superado a los devas.
No siendo dueño de nada, no teniendo a nadie más qué alimentar,
Este monje entró a tu casa por la comida de las limosnas.

“Digno de dádivas, maestro del conocimiento, desarrollado interiormente,
Merece las ofrendas de los dioses y los seres humanos.
Habiendo expulsado todo el mal, inmaculado,
Con el corazón templado, llega en búsqueda de la comida de las limosnas.

“Para él no hay nada por detrás ni por delante—
Pacífico, imperturbable, sin el humo ni los deseos;
Ha establecido la barra hacia lo frágil y lo firme:
Dale de comer tus oblaciones, la selecta comida de las limosnas.

“Distante de la multitud, con la mente pacífica,
Se va como un naga, amansado, no agitado.
Un monje de virtud pura, bien liberado en la mente:
Dale de comer tus oblaciones, la selecta comida de las limosnas.

“Con la confianza dentro de él, libre de vacilación,
Presenta tu ofrenda a alguien que la merece.
Habiendo visto al sabio que cruzó la inundación,
Oh señora, haz un mérito que te llevara a la dicha futura”.
Con la confianza dentro de él, libre de vacilación,
Ella presentó su ofrenda a alguien que la merecía.
Habiendo visto al sabio que cruzó la inundación,
La señora hizo un mérito conducente a la dicha futura.