Colección de discursos agrupados temáticamente

Bahudhitara Sutta

7.10. Varias hijas

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los kosalans, en un matorral del bosque. En esta ocasión, catorce bueyes pertenecientes a un cierto brahmán del clan Bharadvaja se habían perdido. Entonces el brahmán del de Bharadvaja, mientras buscaba aquellos bueyes, se fue al matorral del bosque en el cual estaba el Bienaventurado. Allí vio al Bienaventurado sentado con las piernas cruzadas, manteniendo el cuerpo recto, habiendo puesto su atención consciente delante de él. Habiéndolo visto, se acercó al Bienaventurado y recitó estos versos en presencia del Bienaventurado:

Los catorce bueyes.
Que no se han visto en los pasados seis días:
De ahí que este asceta es feliz.

“Ciertamente este asceta no tiene
Un campo de plantas de sésamo que se marchitan,
Algunas con una sola hoja y otras con dos:
De ahí que este asceta es feliz.

“Ciertamente este asceta no tiene
Ratas dentro de un granero vacío
Danzando alegremente alrededor:
De ahí que este asceta es feliz.

“Ciertamente este asceta no tiene
Una manta que por siete meses
Estaba cubierta con enjambres de bichos:
De ahí que este asceta es feliz.

“Ciertamente este asceta no tiene
Siete hijas dejadas a ser viudas,
Algunas con un hijo, otras con dos:
De ahí que este asceta es feliz.

“Ciertamente este asceta no tiene
Una mujer morena con la cara picada de viruela
Que lo despierta con una patada:
De ahí que este asceta es feliz.

“Ciertamente este asceta no tiene
Acreedores que le llaman a uno de madrugada,
Reprendiendo, ‘¡pague, pague!:
De ahí que este asceta es feliz”.

[El Bienaventurado:]

“Ciertamente no tengo
A los catorce bueyes.
Que no se han visto en los pasados seis días:
De ahí, brahmán, que soy feliz.

“Ciertamente no tengo
Un campo de plantas de sésamo que se marchitan,
Algunas con una sola hoja y otras con dos:
De ahí, brahmán, que soy feliz.

“Ciertamente no tengo
Ratas dentro de un granero vacío
Danzando alegremente alrededor:
De ahí, brahmán, que soy feliz.

“Ciertamente no tengo
Una manta que por siete meses
Estaba cubierta con enjambres de bichos:
De ahí, brahmán, que soy feliz.

“Ciertamente no tengo
Siete hijas dejadas a ser viudas,
Algunas con un hijo, otras con dos:
De ahí, brahmán, que soy feliz.

“Ciertamente no tengo
Una mujer morena con la cara picada de viruela
Que me despierta con una patada:
De ahí, brahmán, que soy feliz.

“Ciertamente no tengo
Acreedores que me llaman de madrugada,
Reprendiendo, ‘¡pague, pague!:
De ahí, brahmán, que soy feliz”.

Cuando se dijo esto, aquel brahmán del clan Bharadvaja dijo al Bienaventurado: “¡Excelente, maestro Gotama! ¡Excelente, maestro Gotama! El maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. ¿Puedo recibir el renunciamiento bajo el maestro Gotama y recibir la plena ordenación?”.

Entonces, aquel brahmán del clan Bharadvaja recibió el renunciamiento bajo el Bienaventurado y recibió la plena ordenación. Y pronto, no mucho después de su plena ordenación, morando en soledad, apartado, ardiente y resuelto, el Venerable Bharadvaja, al descubrirlo por sí mismo con el conocimiento directo, en esta presente vida entró y permaneció en aquella insuperable meta de la vida santa por la cual, correctamente, los hombres de clan renuncian a la vida hogareña y asumen el estilo de vida sin hogar. Y conoció esto directamente: “Destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que tenía que hacerse ha sido hecho y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia”. Y el Venerable Bharadvaja llegó a ser uno de los arahants.