Colección de discursos agrupados temáticamente

Mahasala Sutta

7.14. El rico

En Savatthi. Entonces un cierto brahmán rico, en mal estado, vestido con un manto lamentable, se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos. Cuando terminaron estas amables palabras de bienvenida y cordiales saludos, se sentó a un lado y el Bienaventurado le dijo: “¿Por qué, brahmán, estás en mal estado y vestido con un manto tan lamentable?”.

“He aquí, maestro Gotama, mis cuatro hijos, instigados por sus esposas, me expulsaron de mi propia casa”.

“Entonces bien, brahmán, aprende estos versos y recítalos cuando la multitud se reúna en el salón de las reuniones, con tus hijos sentados también juntos allí:

“Aquellos que toman deleite en el nacimiento
Y cuyo éxito tanto deseaba,
Siendo instigados por sus esposas,
Me persiguen como los perros persiguen a los puercos.

“Esto significa que estos prójimos son realmente malvados,
A pesar de que me llaman ‘papá, querido papá’.
Son demonios disfrazados de hijos
Para abandonarme cuando llegué a la vejez.

“Como a un viejo caballo a quien no se le da más uso,
Así el viejo padre de esos muchachos
Mendiga la limosna en otras casas.

“Mejor para mí es el personal a mi servicio
Que estos desobedientes hijos;
El personal que lleva al toro salvaje
Ahuyenta al perro salvaje.

“En las tinieblas que están delante de mí,
En sus profundidades busco apoyo.
Por el poder de la gracia de mi personal,
Si me tropiezo, aún me mantengo firme”.

Entonces aquel rico brahmán, habiendo aprendido estos versos en presencia del Bienaventurado, los recitó cuando la multitud se reunió en el salón de las reuniones, con sus hijos sentados también juntos allí:

“Aquellos que toman deleite en el nacimiento […]

Si me tropiezo, aún me mantengo firme”.

Entonces los hijos llevaron a aquel brahmán rico a su casa, lo bañaron y cada uno le ofreció un par de ropas. Acto seguido aquel brahmán rico, habiendo tomado un par de ropas, se acercó al Bienaventurado, intercambió con él cordiales saludos, se sentó a un lado y dijo: “Maestro Gotama, nosotros los brahmanes buscamos recompensas para nuestros maestros. Que el maestro Gotama acepte esta recompensa de mí”. Y el Bienaventurado lo aceptó por compasión.

Entonces aquel brahmán rico dijo al Bienaventurado:

“¡Excelente, maestro Gotama! ¡Excelente, maestro Gotama! El maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el maestro Gotama me considere como su seguidor laico a partir de ahora, que ha ido por refugio de por vida”.