Colección de discursos agrupados temáticamente

Khomadussa Sutta

7.22. Khomadussa

Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los sakyans, donde había una de sus ciudades de nombre Khomadussa. Entonces, de mañana temprano, el Bienaventurado se vistió, tomó su cuenco y hábito exterior, y entró a Savatthi por la comida de las limosnas.

En aquella ocasión, los brahmanes hombres hogareños de Khomadussa estaban reunidos en un concilio sobre algún tema de negocios, mientras estaba lloviznando. Entonces el Bienaventurado se acercó al concilio y los brahmanes hombres hogareños vieron al Bienaventurado llegando desde cierta distancia y dijeron: “¿Quiénes son esos ascetas pelados? ¿No conocen las reglas del orden?”.

Entonces el Bienaventurado se dirigió a los brahmanes hombres hogareños de Khomadussa en verso:

“No es un concilio aquel en el que los buenos se ausentan;
No son buenos los que no hablan el Dhamma.
Pero habiendo abandonado la codicia, el odio y la falsa ilusión,
Aquellos que hablan el Dhamma, sólo son los buenos”.

Cuando se dijo esto, los brahmanes hombres hogareños de Khomadussa dijeron al Bienaventurado:

“¡Excelente, maestro Gotama! ¡Excelente, maestro Gotama! El maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el maestro Gotama me considere como su seguidor laico a partir de ahora, que ha ido por refugio de por vida”.