Colección de discursos agrupados temáticamente

Bilangika Sutta

7.4. Bilangika

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de los bambúes, en el santuario de las ardillas, cerca de Rajagaha. Entonces, el brahmán Bilangika Bharadvaja escuchó esto: “Se dice que aquel brahmán del clan de Bharadvaja ha renunciado a la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar bajo el asceta Gotama”. Acto seguido, enojado y disgustado, se acercó al Bienaventurado y se paró a un lado en silencio.

Entonces el Bienaventurado, habiendo conocido con su propia mente la reflexión en la mente del brahmán Bilangika Bharadvaja, se dirigió a él en verso:

A una persona pura y sin mancha,
La maldad cae sobre el mismo tonto
Como el fino polvo echado contra el viento”.

Cuando se dijo esto, el brahmán Bilangika Bharadvaja dijo al Bienaventurado: “¡Excelente, maestro Gotama! ¡Excelente, maestro Gotama! El maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora voy por refugio al maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. ¿Puedo recibir el renunciamiento bajo el maestro Gotama y recibir la plena ordenación?”.

Entonces, el brahmán Bilangika Bharadvaja recibió el renunciamiento bajo el Bienaventurado y recibió la plena ordenación. Y pronto, no mucho después de su plena ordenación, morando en soledad, apartado, ardiente y resuelto, el Venerable Bharadvaja, al descubrirlo por sí mismo con el conocimiento directo, en esta presente vida entró y permaneció en aquella insuperable meta de la vida santa por la cual, correctamente, los hombres de clan renuncian a la vida hogareña y asumen el estilo de vida sin hogar. Y conoció esto directamente: “Destruido está el nacimiento, la vida santa ha sido vivida, lo que tenía que hacerse ha sido hecho y, he aquí, no hay más futuros estados de existencia”. Y el Venerable Bharadvaja llegó a ser uno de los arahants.