Colección de discursos agrupados temáticamente

Nikkhanta Sutta

8.1. Renunciando

Esto he escuchado:

En una ocasión el Venerable Vangisa estaba morando en el Templo de Aggalava de Alavi junto con su preceptor, el Venerable Nigrodhakappa. En esa época el Venerable Vangisa fue recientemente ordenado y hacía poco tiempo desde que había renunciado. Entonces, él se había quedado atrás como cuidador de vivienda.

En esto, se acercó al parque Aggalavaka un grupo de mujeres hermosamente adornadas en busca de vivienda. Cuando el Venerable Vangisa vio aquellas mujeres, la melancolía surgió en él y su mente se vio infestada por lasciva. Entonces se le ocurrió esto: “realmente, esto es una pérdida para mí, no hay ganancia alguna [en eso] para mí. Realmente, es una desgracia para mí, no es nada bueno para mí que la melancolía surgiera en mí y mi mente se viera infestada por lasciva. ¿Cómo podría alguien más disipar mi melancolía y hacer surgir el deleite? Voy a disipar mi melancolía y voy a hacer surgir el deleite yo mismo”.

Entonces, el Venerable Vangisa, habiendo disipado su melancolía y habiendo hecho surgir el deleite por sí mismo, en esa ocasión recitó estos versos:

Que había dejado el hogar para asumir la vida sin hogar,
Aquellos pensamientos aún me sobrecogen,
Pensamientos impúdicos del Oscuro.
Incluso si los jóvenes valientes, grandes arqueros,
Hombres entrenados, maestros en el arco,
Si mil de esos hombres que nunca huyen,
Me rodeara por todas partes,
Y si las mujeres vinieran aquí,
Aún más numerosas que éstas,
No me estremecería jamás,
Ya que estoy firmemente establecido en el Dhamma.
Como testigo presencial he escuchado
Del Buda, el Pariente del Sol,
El camino que conduce al Nibbana:
En él se deleita mi mente.
Si te acercaras a mí, oh Malvado,
Mientras moro así,
Actuaría de tal manera, oh Muerte,
Que tú ni siquiera vieras mi sendero.