Colección de discursos agrupados temáticamente

Kondanna Sutta

8.9. Discurso con Kondanna

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando en la arboleda de los bambúes, donde las ardillas van en busca de comida, cerca de Rajagaha. Entonces, el Venerable Anna Kondhanna, después de una larga ausencia, se acercó al Bienaventurado, se postró delante de él, besó los pies del Bienaventurado, acariciándolos con sus manos y anunció su nombre de esta manera: “soy Kondanna, Bienaventurado, soy Kondanna, oh Sublime”.

Entonces, esto se le ocurrió al Venerable Vangisa: “este Venerable Anna Kondhanna, después de una larga ausencia, se acercó al Bienaventurado, se postró delante de él… y anunció su nombre de esta manera: ‘soy Kondanna, Bienaventurado, soy Kondanna, oh Sublime’. ¿Qué tal si ensalzo al Venerable Anna Kondanna en presencia del Bienaventurado con versos apropiados?”

Entonces, el Venerable Vangisa se levantó de su asiento, arregló su hábito exterior en uno de sus hombros y, levantando sus manos juntadas hacia el Bienaventurado en un reverencial saludo, le dijo: “una inspiración me ha llegado, Bienaventurado Señor. Una inspiración me ha llegado, oh Sublime.”

Entonces, el Bienaventurado le dijo: “expresa, entonces, tu inspiración, Vangisa”.

Acto seguido, el Venerable Vangisa ensalzó al Venerable Anna Kondanna en presencia Bienaventurado con apropiados versos:

El venerable anciano Kondanna, el esforzado,
Es alguien que obtiene una morada placentera,
Alguien que frecuentemente se retira a la reclusión.
Todo lo que puede ser alcanzado por un discípulo
Que practica la Enseñanza del Maestro,
Todo eso ha sido alcanzado por él,
Que practica diligentemente.
Hombre de gran poder, de triple conocimiento,
Hábil en [reconocimiento de] las mentes de los demás,
Kondanna, el verdadero heredero del Buda,
Rinde homenaje a los pies del Maestro.