Colección de discursos agrupados temáticamente

Gandhatthena Sutta

9.14. El ladrón del perfume

En una ocasión, un cierto monje estaba morando entre los kosalans en un cierto matorral del bosque. En ese tiempo, cuando retornaba de su ronda de la búsqueda de las limosnas, después de haberse alimentado, aquel monje solía descender al lago y oler a un loto rojo. Entonces, una joven deva que habitó en aquel matorral del bosque, teniendo compasión de este monje, deseando su bien, deseando despertar en él el sentido de urgencia, se le acercó y se dirigió a él en verso:

Hay algo que no te ha sido dado,
Lo cual es un factor de robo:
Eres, querido señor, un ladrón del perfume.

[El monje:]

Sólo huelo el loto de lejos;
Así que ¿por qué razón dices
Que soy un ladrón del perfume?
Alguien que saca el tallo del loto,
Alguien que daña las flores,
Alguien de semejante conducta ruda:
¿Por qué no le hablas a alguien así?

[La deva:]

Sucia como la ropa de una partera,
No tengo nada qué decirle a ella;
Pero es a ti a quien debo hablar.

Para la persona inmaculada,
Que continuamente busca la pureza,
Hasta el mal del tamaño de la punta de los pelos
Aparece grande como la nube.

[El monje:]

Y tienes compasión por mí.
Por favor, oh espíritu, háblame de nuevo
Siempre que veas semejante hecho.

[La deva:]

Nosotras no vivimos bajo tu sustento,
Tampoco somos tus sirvientas a sueldo.
Tu mismo, monje, deberías saber por ti mismo
El camino que conduce al buen destino.

Entonces, aquel monje, despertado por aquella deva joven, adquirió el sentido de urgencia.