Exclamaciones

2.6. Discurso con la embarazada

Un hombre queda terriblemente enfermo como consecuencia de su intento por traer aceite a su mujer que estaba a punto de dar a luz.

He aquí lo que yo he oído decir. Cierta vez el bhagavant se encontraba en la ciudad de Savatthi, en el Bosque del Príncipe Jeta, en el parque de Anathapindika. En aquella ocasión una joven mujer brahmán, esposa de un mendicante, estaba encinta, próxima al parto. Entonces aquella mendicante le dijo al mendicante: «Ve, brahmán, tráeme aceite, que me servirá una vez que haya dado a luz».

Al decir ella esto, el mendicante le contestó: «Señora, ¿de dónde he de traer yo aceite?» Por segunda vez la mendicante le dijo al mendicante: «Ve, brahmán, tráeme aceite, que me servirá una vez que haya dado a luz». Por segunda vez el mendicante le contestó: «Señora, ¿de dónde he de traer yo aceite. Por tercera vez la mendicante le dijo al mendicante: «Ve brahmán, tráeme aceite que me servirá una vez que haya da a luz».

Justamente en aquella ocasión, en los almacenes del rey Pasenadi de Kosala, se estaba dando a samanes y brahmanes, toda la manteca y el aceite que necesitasen para consumir ahí, pero no para llevarse.

Entonces al mendicante se le ocurrió: «En los almacenes del rey Pasenadi de Kosala se está dando a samanes y brahmanes toda la manteca y el aceite que necesiten para consumir ahí, pero no para llevarse. Yendo pues a los almacenes del rey Pasenadi de Kosala beberé cuanto aceite sea necesario, regresaré a casa y vomitándolo, se lo daré a ella para que le sirva una vez que haya dado a luz».

Entonces el mendicante, yendo a los almacenes del rey Pasenadi de Kosala, bebió todo el aceite necesario y regresó a su casa, pero no pudo expulsarlo ni por arriba ni por abajo. Y, afligido por dolorosas, agudas, penosas y amargas sensaciones, iba y venía y daba vueltas.

Y el bhagavant, por la mañana, después de vestirse, tomando su manto y su escudilla, se dirigió a Sâvatthi en busca de limosna. Entonces el bhagavant vio al mendicante afligido por dolorosas, agudas, penosas y amargas sensaciones, yendo y viniendo y dando vueltas.

El bhagavant, comprendiendo el sentido, dijo en aquella ocasión este udana :

Son felices los que no tienen nada,
pues los que no tienen nada
han alcanzado el más alto conocimiento.
Mira cómo sufre el que tiene algo.