Exclamaciones

2.8. Discurso con Suppavasa

He aquí lo que yo he oído decir. Cierta vez el bhagavant se encontraba en la aldea de Kundika, en el bosque de Kundadhana. En aquella ocasión Suppavasa, hija del rey de Koliya hacía ya siete años que se encontraba encinta. Durante una semana estuvo en dificultades para dar a luz y, afligida por dolorosas, agudas, penosas y amargas sensaciones, soportaba todo con tres pensamientos: «Perfectamente iluminado es el bhagavant, que predica la doctrina con miras al abandono de esta clase de sufrimiento; bien encaminada está la congregación de discípulos de este bhagavant, la cual sigue el camino para el abandono de esta clase de sufrimiento; verdadera felicidad es el nirvana donde no existe esta clase de sufrimiento».

Y Suppavasa, hija del rey de Koliya, le dijo a su marido: «Ve tú, noble señor, acércate a donde se encuentra el bhagavant y habiéndote acercado a él, ríndele homenaje en mi nombre prosternándote ante sus pies; pregúntale por su salud, bienestar, vigor, fuerza y comodidad, diciendo: “ Suppavasa, señor, hija del rey de Koliya, rinde homenaje al bhagavant prosternándose ante sus pies y pregunta por su salud, bienestar, vigor, fuerza y comodidad”. Y dile además: “Suppavassa, señor, hija del rey Koliya, hace ya siete años que se encuentra encinta. Hace una semana que está en dificultades para dar a luz y, afligida por dolorosas, agudas, penosas, amargas sensaciones, soporta todo con tres pensamientos: Perfectamente iluminado es el bhagavant, que predica la doctrina con miras al abandono de esta clase de sufrimiento; bien encaminada está la congregación de discípulos de este bhagavant, la cual sigue el camino para el abandono de esta clase de sufrimiento; verdadera felicidad es el nirvana, donde no existe esta clase de sufrimiento”.»

Diciendo: «Muy bien», el de Koliya , obedeciendo a Suppavasa, hija del rey de Koliya, se acercó a donde se encontraba el bhagavant y, habiéndosele acercado, saludando al bhagavant se sentó a un lado. Y, sentado a un lado, el de Koliya le dijo al bhagavant: «Señor, Suppavasa, hija del rey de Koliya, rinde homenaje al bhagavant prosternándose ante sus pies y pregunta por su salud, bienestar, vigor, fuerza y comodidad y además dice: “Señor, Suppavasa, hija del rey de Koliya, hace ya siete años que se encuentra encinta. Hace una semana que está en dificultades para dar a luz y, afligida por dolorosas, agudas, penosas, amargas sensaciones, soporta todo con tres pensamientos: Perfectamente iluminado es el bhagavant que predica la doctrina con miras al abandono de esta clase de sufrimiento; bien encaminada está la congregación de discípulos de este bhagavant, la cual sigue el camino para el abandono de esta clase de sufrimiento; verdadera felicidad es el nirvana, donde no existe esta clase de sufrimiento”».

«Que Suppavasa, hija del rey de Koliya, sea muy feliz y que, sana, dé a luz un hijo sano».

(Y con estas palabras del bhagavant, Suppavasa, hija del rey de Koliya, feliz y sana, dio a luz un hijo sano).

Diciendo: «Así sea, señor», el de Koliya, contento y alegre con lo dicho por el bhagavant, se levantó de su asiento, saludando al bhagavant, haciendo el padakkhina , y regresó a su casa. Y el de Koliya vio a Suppavasa, hija del rey de Koliya, feliz y sana, habiendo dado a luz un hijo sano. Y, habiéndola visto así, pensó esto: «!Cosa extraordinaria, señor, cosa prodigiosa son ciertamente las facultades sobrenaturales y el gran poder del tathagata , ya que Suppavasa, hija del rey de Koliya, con la simple palabra del bhagavant, feliz y sana, ha dado a luz un hijo sano!» y se llenó de alegría, contento, satisfacción y felicidad.

Entonces Suppavasa, hija del rey de Koliya, le dijo nuevamente a su marido: «Ve tú, noble señor, acércate a donde se encuentra el bhagavant y, habiéndote acercado a él, ríndele homenaje en mi nombre, prosternándote ante sus pies, diciendo: 'Señor, Suppavasa, hija del rey de Koliya, rinde homenaje al bhagavant prosternándose ante sus pies y dice además: “ Suppavasa, señor, hija del rey de Koliya, hacía siete años que se encontraba encinta. Durante una semana estuvo en dificultades para dar a luz y ahora se encuentra feliz y sana, después de haber dado a luz un hijo sano. Ella invita a comer a la congregación de bhikkhus con Buda a la cabeza durante una semana. Que el bhagavant, en compañía de sus bhikkhus acepte a Suppavasa, hija del rey de Koliya, estas siete comidas».

Diciendo: «Muy bien» el de Koliya, obedeciendo a Suppavasa, hija del rey de Koliya, se acercó a donde se encontraba el bhagavant y, habiéndosele acercado, saludando al bhagavant, se sentó a un lado. Y, sentado a un lado, el de Koliya le dijo al bhagavant: «Señor, Suppavasa, hija del rey de Koliya, rinde homenaje al bhagavant prosternándose ante sus pies y además dice: 'Señor, Suppavasa, hija del rey de Koliya, hacía siete años que se encontraba encinta. Durante una semana estuvo en dificultades para dar a luz y ahora se encuentra feliz y sana, después de haber dado a luz un hijo sano. Ella invita a comer a la congregación de bhikkhus con Buda a la cabeza durante una semana. Que el bhagavant, en compañía de sus bhikkhus, acepte a Suppavasa hija del rey de Koliya, estas siete comidas'».

En esa misma ocasión la congregación de bhikkhus, con Buda a la cabeza, había sido invitada a comer ese día por otro upasaka . Este upasaka era un servidor del venerable Mahamoggallana. Y el bhagavant le dijo al venerable Mahamoggallana: «Ve tú, Moggallana, acércate a donde se encuentra el upasaka y, habiéndote acercado a él, dile así: 'amigo, Suppavasa, hija del rey de Koliya, hacía siete años que se encontraba encinta. Durante una semana estuvo en dificultades para dar a luz y ahora se encuentra feliz y sana, después de haber dado a luz un hijo sano, y ha invitado a comer a la congregación de bhikkhus con Buda a la cabeza durante una semana. Que Suppavasa, hija del rey de Koliya, ofrezca sus siete comidas, después tú ofrecerás la tuya. El es tu servidor».

Diciendo: «Está bien, señor», el venerable Mahamoggallana, obedeciendo al bhagavant, se acercó a donde se encontraba aquel upasaka y, habiéndosele acercado, le dijo: «Amigo, Suppavasa, hija del rey de Koliya, hacía siete años que se encontraba encinta. Durante una semana estuvo en dificultades para dar a luz y ahora, se encuentra feliz y sana, después de haber dado a luz un hijo sano y ha invitado a comer a la congregación de bhikkhus con Buda a la cabeza durante una semana. Que Suppavasa hija del rey de Koliya, ofrezca sus siete comidas, después tú ofrecerás la tuya».

«Si el noble señor Mahamoggallâna me garantiza tres cosas: fortuna, vida y fe, que entonces Suppavasa, hija del rey de Koliya, ofrezca sus siete comidas y después yo ofreceré la mía».

«Amigo, yo te garantizo estas dos cosas: fortuna y vida; en lo que se refiere a la fe, tú eres tu propio garante».

«Si el noble señor Mahamoggallâna me garantiza dos cosas: fortuna y vida, entonces que Suppavasa hija del rey de Koliya, ofrezca sus siete comidas, después yo ofreceré la mía».

Y el venerable Mahamoggallana, habiendo convencido a aquel upasaka, se acercó a donde se encontraba el bhagavant y, habiéndosele acercado, le dijo al bhagavant: «Señor, he convencido a aquel upasaka. Que Suppavasa, hija del rey de Koliya, ofrezca sus siete comidas, después él ofrecerá la suya».

Y Suppavasa, hija del rey de Koliya, personalmente halagó y atendió durante una semana a la congregación de bhikkhus con Buda a la cabeza, con agradables alimentos sólidos y líquidos e hizo que su hijo rindiera homenaje al bhagavant y a toda la congregación de bhikkhus.

Y el venerable Sariputta le dijo al muchacho: «Muchacho, ¿te encuentras bien? ¿estás bien? ¿no te sientes mal?».

¿Cómo podría encontrarme bien, señor Sâriputta? ¿Cómo podría estar bien? Siete años he pasado en el seno materno!».

Y Suppavasa, hija del rey de Koliya, pensando: «Mi hijo está hablando con el Paladín de la doctrina» , se llenó de alegría, contento, satisfacción y felicidad. El bhagavant, viendo a Suppavasa, hija del rey de Koliya, llena de alegría, contento, satisfacción y felicidad, le preguntó: «¿Desearías tú, Suppavasa, otro hijo así?». «Señor, yo desearía otros siete hijos así».

El bhagavant, comprendiendo el sentido, dijo en aquella ocasión este udana :

La desgracia tomada por felicidad,
lo desagradable, tomado por agradable,
y el dolor tomado por placer
subyugan al que no es alerta y vigilante.