Exclamaciones

3.10. Discurso sobre el mundo

He aquí lo que yo he oído decir. Cierta vez el bhagavant se encontraba en la localidad de Uruvela, en la orilla del río Nerañjara, bajo el árbol de la Iluminación, habiendo recién alcanzado la condición de buddha. En aquella ocasión el bhagavant estuvo sentado durante una semana en una misma postura pallanka experimentando la felicidad de la Liberación.

Y el bhagavant, al fin de esa semana, habiendo salido de aquel samadhi, contempló el mundo con su mirada de buddha, vio a los seres torturados por numerosos sufrimientos, consumiéndose en numerosos fuegos nacidos de la pasión, del odio, del error.

El bhagavant, comprendiendo el sentido, dijo en aquella ocasión este udana

Este mundo sumido en el sufrimiento,
dominado por la sensualidad,
proclama que su ser es dolor.
De cualquier manera que uno imagine algo
eso resulta diferente.
El mundo es inestable,
sujeto a la existencia
dominado por la existencia,
goza con la existencia.
Lo que lo hace gozar, es para él fuente de temor,
aquello por lo que teme es fuente de sufrimiento.
La vida religiosa es practicada
para librarse de la existencia.

Yo os digo que no se han liberado de la existencia ninguno de aquellos samanes o brahmanes que han sostenido que la liberación de la existencia se produce mediante la existencia. También digo que no han escapado de la existencia ninguno de aquellos samanes o brahmanes que han sostenido que con la cesación de la vida se escapa a la existencia.

Este sufrimiento se produce a causa del apego. El sufrimiento no se produce una vez destruido todo apego. Mira este mundo. La mayor parte de los seres están dominados por la ignorancia, gozan con las manifestaciones de la existencia, no se han liberado. Toda existencia en todo respecto, totalmente, es impermanente, dolorosa, sometida al cambio.

Cesa el deseo por la existencia,
en aquel que, mediante el correcto conocimiento,
ve esto de acuerdo con la verdad
y no se regocija con la cesación de la vida.
Con la completa destrucción de los deseos
se produce la total eliminación de las pasiones,
la cesación, el nirvana.
No existe reencarnación para el bhikkhu
que, desapegándose de todo,
ha alcanzado el nirvana:
Ha vencido a Mara,
ganó la batalla
y escapó a toda existencia.