Exclamaciones

3.2. Discurso con Nanda

El Buda disuade ingeniosamente al Ven. Nanda, su medio hermano, a que deje los hábitos.

He aquí lo que yo he oído decir. Cierta vez el bhagavant se encontraba en la ciudad de Savatthi, en el Bosque del Príncipe Jeta, en el parque de Anathapindika. En aquella ocasión el venerable Nanda, primo del bhagavant, hijo de una tía materna, decía así a numerosos bhikkhus: «Es con descontento, oh amigos, que yo practico la vida religiosa; no puedo soportar la vida religiosa; renunciando a la Disciplina, regresaré a la vida secular».

Entonces un bhikkhu se acercó a donde estaba el bhagavant y, habiéndosele acercado, saludando al bhagavant, se sentó a un lado y, sentado a una lado, aquel bhikkhu le dijo al bhagavant: bhagavant, hijo de una tía materna, está diciendo así a numerosos bhikkhus: 'Es con descontento, oh amigos, que yo practico la vida religiosa; no puedo soportar la vida religiosa; renunciando a la Disciplina, regresaré a la vida secular'». «Señor, el venerable Nanda, primo del

Entonces, el bhagavant llamó a un bhikkhu y le dijo: «Anda, oh bhikkhu, y en mi nombre llama al bhikkhu Nanda diciéndole: 'Amigo Nanda, el maestro te llama'». Y diciendo: «Sí, señor», aquel bhikkhu, obedeciendo al bhagavant, se acercó a donde estaba el venerable Nanda y, habiéndosele acercado, le dijo: «Amigo Nanda, el maestro te llama».

Diciendo: «Está bien», el venerable Nanda, obedeciendo a aquel bhikkhu, se acercó a donde estaba el bhagavant y, habiéndosele acercado, saludando al bhagavant, se sentó a un lado. Y el bhagavant le dijo al venerable Nanda que se encontraba sentado a un lado: «¿Es verdad, Nanda, que tú estás diciendo a numerosos bhikkhus: 'Es con descontento, oh amigos, que yo practico la vida religiosa; no puedo soportar la vida religiosa; renunciando a la Disciplina, regresaré a la vida secular'?»

«Sí, señor».

« ¿Por qué razón tú, Nanda, practicas con descontento la vida religiosa; no puedes soportar la vida religiosa y, renunciando a la Disciplina, regresarás a la vida secular? »

«Señor, una muchacha Sakya la belleza del país, cuando yo abandonaba mi casa, con sus cabellos a medio peinar y fijando en mí su mirada, me dijo: 'Vuelve pronto, noble señor'. Y yo, señor, recordándola, practico con descontento la vida religiosa; no puedo soportar la vida religiosa; renunciando a la Disciplina, regresaré a la vida secular».

Y tomando al venerable Nanda por el brazo, con la misma rapidez con que un hombre fuerte extendería el brazo que tiene encogido o encogería el brazo que tiene extendido, el bhagavant desapareció del Bosque del Príncipe Jeta y apareció entre los Treinta y Tres dioses

En aquella ocasión, quinientas apsaras de hermosos pies habían llegado al cielo para servir a Sakka, el señor de los dioses. Y el bhagavant le dijo al venerable Nanda: «¿Ves, Nanda, a estas quinientas apsaras de hermosos pies?»

«Sí, señor».

«¿Qué piensas, Nanda?: ¿Quién es más hermosa, más admirable, más encantadora, aquella muchacha Sakya, la belleza del país, o estas quinientas apsaras de hermosos pies?»

«Señor, al igual que una mona con sus orejas y nariz cortada, de la misma manera, aquella muchacha Sakya, la belleza del país, si es puesta al lado de estas apsaras , no puede ser tomada en cuenta, no vale ni una pequeña parte de ellas, no admite comparación. Estas quinientas apsaras son más hermosas, más admirables, más encantadoras».

«Goza, Nanda, goza. Yo te aseguro que conseguirás quinientas apsaras de hermosos pies».

«Señor, si el bhagavant me asegura que yo conseguiré quinientas apsaras de hermosos pies, yo gozaré, señor, practicando la ilustre vida religiosa».

Entonces tomando al venerable Nanda por el brazo, con la misma rapidez con que un hombre fuerte extendería el brazo que tiene encogido o encogería el brazo que tiene extendido, el bhagavant desapareció de entre los Treinta y Tres dioses y apareció en el Bosque del Príncipe Jeta.

Y los bhikkhus oyeron decir: «El venerable Nanda, primo del bhagavant , hijo de una tía materna, practica la vida religiosa por causa de las apsaras; el bhagavant le ha asegurado que conseguirá quinientas apsaras de hermosos pies».

Y los bhikkhus compañeros del venerable Nanda, se referían a él con los términos “lacayo”, “vendido”, diciendo: “El venerable Nanda es ciertamente un lacayo», «el venerable Nanda es un vendido»; «por causa de las apsaras practica la vida religiosa»; «el bhagavant le ha asegurado que obtendrá quinientas apsaras de hermosos pies».

Y el venerable Nanda, mortificado, avergonzado y disgustado con los términos 'lacayo' y 'vendido', utilizados por sus compañeros bhikkhus, vivía a solas, solitario, alerta y vigilante, lleno de fervor, con su ser disciplinado, y en poco tiempo conoció, realizó y obtuvo en este mundo, por sí mismo, aquella incomparable perfección de la vida religiosa, por cuya causa los hijos de familia parten de sus hogares para llevar una vida errante, y Nanda comprendió que sus reencarnaciones habían concluido, que había cumplido con la vida religiosa, que había hecho lo que tenía que hacer y que ya nada tenía que ver con este mundo. Y el venerable Nanda se convirtió en un arhant.

Entonces una divinidad de gran belleza, al concluir la noche iluminando durante mucho tiempo el Bosque del Príncipe Jeta, se acercó a donde estaba el bhagavant y, habiéndosele acercado, saludando al bhagavant, se quedó de pie a un lado; y de pie a un lado aquella divinidad le dijo al bhagavant:

«Señor, el venerable Nanda, primo del bhagavant, hijo de una tía materna, mediante la destrucción de las impurezas, ha conocido, ha realizado, ha obtenido en este mundo, por sí mismo, la pura liberación de la mente, la liberación mediante el conocimiento». Y ya el bhagavant había llegado al conocimiento de que efectivamente Nanda, mediante la destrucción de las impurezas había conocido, había realizado y había obtenido en este mundo, por sí mismo, la pura liberación de la mente, la liberación mediante el conocimiento.

Y el venerable Nanda, al terminar aquella noche, se acercó a donde estaba el bhagavant y, habiéndosele acercado, saludando al bhagavant, se sentó a un lado y, sentado a un lado, el venerable Nanda le dijo al bhagavant: «Señor, yo libero al bhagavant de aquella promesa que me hizo con respecto a la obtención de quinientas apsaras de hermosos pies».

«Oh, Nanda, comprendiendo tu mente con mi mente, yo me di cuenta que tú, mediante la destrucción de las impurezas, habías conocido, habías realizado y habías obtenido en este mundo, por ti mismo, la pura liberación de la mente, la liberación mediante el conocimiento. Y una divinidad me dijo esto: 'Señor, el venerable Nanda, primo del bhagavant, hijo de una tía materna, mediante la destrucción de las impurezas ha conocido, ha realizado y ha obtenido en este mundo, por sí mismo, la pura liberación de la mente, la liberación mediante el conocimiento'. Ya que tu mente, oh Nanda, despojándose de los apegos, ha quedado liberada de las impurezas, entonces yo también he quedado liberado de mi promesa».

El bhagavant, comprendiendo el sentido, dijo en aquella ocasión este udana

No se altera ni en la felicidad ni en la desgracia
aquel bhikkhu que atravesó el lodo,
destrozó la espina del deseo
y alcanzó la destrucción del error.