Exclamaciones

3.7. Discurso con el donativo de Sakka

He aquí lo que yo he oído decir. Cierta vez el bhagavant se encontraba en la ciudad de Rajagaha, en el Bosque de Bambús, en el Lugar-en-que-se-daba-comida-a-las-ardillas. En aquella ocasión el venerable Mahakassapa vivía en la Gruta de la Higuera y estuvo sentado en una misma postura pallanka durante una semana, habiendo entrado en samadhi. Y el venerable Mahakassapa al fin de esa semana salió de aquel samadhi. Entonces, al salir de aquel samadi, el venerable Mahakassapa pensó: «Vayamos a Rajagaha en busca de limosna».

En aquella ocasión había unas quinientas divinidades deseosas de ayudar al venerable Mahakassapa en su recolección de limosna. Y el venerable Mahakassapa, rechazando a aquellas quinientas divinidades, por la mañana, después de vestirse, tomando su manto y su escudilla, entró en Rajagaha para pedir limosna.

Entonces Sakka el señor de los dioses, estaba deseoso de dar limosna al venerable Mahakassapa. Habiendo tomado la apariencia de tejedor, comenzó a tejer. Y Suja, hija de los Asuras, llenó el mortero Y el venerable Mahakassapa, recorriendo Rajagaha en busca de limosna sin detenerse, llegó a la casa de Sakka, el señor de los dioses. Y Sakka, el señor de los dioses, vio venir desde lejos al venerable Mahâkassapa; y al verlo, saliendo de su casa, yendo a su encuentro, tomando la escudilla de su mano, entrando de nuevo en su casa, sacando arroz cocido y llenando la escudilla, se la dio al venerable Mahakassapa. Y aquel alimento dado por Sakka como limosna era de variadas salsas, condimentos y sabores. Y el venerable Mahakassapa pensó: «¿Quién es este ser que tiene semejante poder mágico?» Y el venerable Mahakassapa pensó también: «Es Sakka, el señor de los dioses». y, habiéndose dado cuenta de esto, le dijo a Sakka, el señor de los dioses: «Oh Kosiya tú has hecho esto; no vuelvas a hacer algo semejante».

«Nosotros también, oh señor Kassapa, tenemos necesidad de méritos; nosotros también tenemos que hacer méritos».

Entonces Sakka, el señor de los dioses, saludando al venerable Mahakassapa, haciendo el padakkhina subiendo hacia el cielo, mientras se encontraba en el aire exclamó por tres veces consecutivas: «¡Ah don, don excelente conferido a Kassapa!»; «¡Ah don, don excelente, conferido a Kassapa!»; «¡Ah don, don excelente, conferido a Kassapa!» Y el bhagavant, con su oído divino, puro, sobrehumano oyó a Sakka, el señor de los dioses, exclamar por tres veces consecutivas mientras subía al cielo y se encontraba en el aire: « ¡Ah don, don excelente, conferido a Kassapa!», « ¡Ah don, don excelente, conferido a Kassapa!», «¡Ah don, don excelente, conferido a Kassapa!»

El bhagavant, comprendiendo el sentido, dijo en aquella ocasión este udana

Los dioses envidian al bhikkhu
que vive sólo de limosna,
que se sostiene a si mismo,
que no alimenta a otros,
sereno y siempre atento.