Exclamaciones

4.5. Discurso con el elefante

He aquí lo que yo he oído decir. Cierta vez el bhagavant se encontraba en la ciudad de Kosambi, en el parque de Ghosita. En aquella ocasión el bhagavant vivía rodeado de bhikkhus, bhikkhunis, upasakas, upasikas, reyes, grandes ministros de reyes, maestros de otras sectas, discípulos de maestros de otras sectas. Y así rodeado, vivía desagradablemente, incómodamente. Y el bhagavant pensó: “Yo vivo aquí rodeado de bhikkhus, bhikkhunis, upasakas, upasikas, reyes, grandes ministros de reyes, maestros de otras sectas y discípulos de maestros de otras sectas; y así rodeado vivo desagradablemente, incómodamente; por eso viva yo solitario, apartado de la multitud”.

Y el bhagavant por la mañana, después de vestirse, tomando su manto y su escudilla, entró en Kosambi en busca de limosna. Habiendo recorrido Kosambi en busca de limosna, por la tarde, después que regresara de la recolección de limosnas, recogiendo él mismo su lecho y su asiento, tomando su manto y su escudilla, sin decirle nada a su servidor, sin informar a la congregación de bhikkhus, solo, sin acompañante, se dirigió a la aldea de Palileyyaka en busca de limosna. Y pidiendo limosna llegó, poco a poco, a Palileyyaka. Ahí, en Palileyyaka, el bhagavant vivió en un bosquecillo de la Foresta Cercada, bajo un hermoso árbol sala.

Y un elefante vivía rodeado por elefantes machos y por elefantes hembras, por elefantes jóvenes, por elefantes niños; y él tenía que comer hierbas cuyas partes tiernas ya habían sido cortadas; ellos se comían los manojos de ramillas que él arrancaba una y otra vez; tenía que beber agua turbia y, cuando salía de su baño, los elefantes hembras iban frotándose contra su cuerpo. Y así rodeado, vivía desagradablemente, incómodamente. Y este elefante pensó: «Yo vivo aquí rodeado por elefantes machos y elefantes hembras, por elefantes jóvenes, por elefantes niños; yo tengo que comer hierbas cuyas partes tiernas ya han sido cortadas; ellos se comen los manojos de ramillas que yo arranco una y otra vez; tengo que beber agua turbia y, cuando salgo de mi baño, los elefantes hembras van frotándose contra mi cuerpo. Y así rodeado, vivo desagradablemente, incómodamente. Por eso viva yo solitario, apartado del. grupo».

Y aquel elefante, alejándose del rebaño, se dirigió a la aldea de Palileyyaka, al bosquecillo de la Foresta Cercada, hacia el hermoso árbol sala donde se encontraba el bhagavant y ahí aquel elefante limpiaba de hierbas el lugar donde se encontraba el bhagavant y con su trompa le ofrecía agua para beber y agua para lavarse.

Y este pensamiento surgió en la mente del bhagavant mientras se encontraba a solas, en su retiro: «Yo antes vivía rodeado de bhikkhus, bhikkhunis, upâsakas, upâsikâs, reyes, grandes ministros de reyes, maestros de otras sectas y discípulos de maestros de otras sectas: y así rodeado, vivía desagradablemente, incómodamente. Y ahora yo no vivo rodeado de bhikkhus, bhikkhunis, upasakas, upasikas, reyes, grandes ministros de reyes, maestros de otras sectas y discípulos de maestros de otras sectas; y no estando así rodeado, vivo feliz, cómodamente».

Y este pensamiento surgió en la mente del elefante: “Yo antes vivía rodeado por elefantes machos y elefantes hembras, por elefantes jóvenes, por elefantes niños; yo tenía que comer hierbas cuyas partes tiernas ya habían sido cortadas; ellos se comían los manojos de ramillas que yo arrancaba una y otra vez; tenía que beber agua turbia y, cuando salía de mi baño, los elefantes hembras iban frotándose contra mi cuerpo; y así rodeado, vivía desagradablemente, incómodamente. Y ahora yo no vivo rodeado por elefantes machos y elefantes hembras, por elefantes jóvenes y elefantes niños; yo no tengo que comer hierbas cuyas partes tiernas ya han sido cortadas; ellos no se comen los manojos de ramas que yo arranco una y otra vez; no tengo que beber agua turbia y, cuando salgo de mi baño, los elefantes hembras no van frotándose contra mi cuerpo; y no estando así rodeado, vivo feliz, cómodamente».

El bhagavant, percibiendo su propia soledad y conociendo con su mente el pensamiento de la mente de aquel elefante, dijo en aquella ocasión este udana

En esto concuerda la mente del elefante de largos colmillos
con la mente del sabio:
ambos gozan en la soledad del bosque.