Exclamaciones

7.10. Discurso con el rey Utena

He aquí lo que yo he oído decir. Cierta vez el bhagavant se encontraba en la ciudad de Kosambi, en el parque de Gho­sita. En aquella ocasión se incendió el harem del rey Udena, que se encontraba en su jardín, y murieron quinientas mujeres, entre ellas Samavati.

Numerosos bhikkhus, por la mañana, después de vestirse, tomando sus mantos y sus escudillas, entraron en Kosambi en busca de limosna. Habiendo recorrido Kosambi en busca de li­mosna, regresando por la tarde de la recolección de limosnas, se acercaron adonde se encontraba el bhagavant y, habiéndosele acercado, saludando al bhagavant, se sentaron a un lado. Enton­ces aquellos bhikkhus, sentados a un lado, le dijeron al bhaga­vant: «Señor, se ha incendiado en Kosambi harem del rey Udena, que se encontraba en su jardín, y murieron quinientas mujeres entre ellas Samavati. ¿Cuál es el destino, cuál es el futuro de estas upasikas?»

«Oh bhikkhus, algunas de estas upasikas han entrado en la corriente; algunas no han de renacer sino una vez; otras, ya no renacerán en este mundo. Oh bhikkhus, todas estas upasi­kas han muerto no sin haber cosechado frutos».

El bhagavant, comprendiendo el sentido, dijo en aquella ocasión este udana

Este mundo se manifiesta encadenado al error,
sometido a la existencia,
prisionero del apego,
necio,
envuelto por tinieblas.
Parece eterno:
para el que ve no es nada.