Exclamaciones

7.5. Otro discurso con Bhaddiya, el enano

He aquí lo que yo he oído decir. Cierta vez el bhagavant se encontraba en la ciudad de Savatthi, en el Bosque del Prín­cipe Jeta, en el parque de Anathapindika. En aquella ocasión el venerable Bhaddiya, el enano, siguiendo paso a paso a un grupo de bhikkhus, se dirigió a donde se encontraba el bhagavant.

El bhagavant vio al venerable Bhaddiya, el enano, que se acercaba desde lejos siguiendo paso a paso a un grupo nume­roso de bhikkhus - feo, desagradable, deforme y tratado con desprecio por la mayoría de los bhikkhus y, al verlo, les dijo a los bhikkhus:

«¿Veis, oh bhikkhus, a aquel bhikkhu que se acerca desde lejos siguiendo paso a paso a un grupo numeroso de bhikkhus - feo, desagradable, deforme y tratado con desprecio por la mayoría de los bhikkhus?»

«Sí, señor».

«Oh bhikkhus, ese bhikkhu tiene gran poder, gran autori­dad. No es fácil de lograr aquella etapa de la meditación (sa­mapatti) que este bhikkhu no alcanzó antes. El vive, habiendo conocido, habiendo realizado, habiendo obtenido, por sí mismo, en este mundo, la suprema perfección de la vida religiosa por cuya causa los hijos de familia parten de sus casas para llevar una vida errante».

El bhagavant, comprendiendo el sentido, dijo en aquella ocasión este udana

El carro avanza sin ningún defecto,
con su toldo blanco y su sola rueda.
Míralo venir:
Tranquilo,
ha cortado la corriente,
está libre de ataduras.