Exclamaciones

7.9. Discurso con el pozo

He aquí lo que yo he oído decir. Cierta vez el bhagavant [1] recorriendo el país de los Mallas con un gran grupo de bhik­khus, llegó a una aldea de brahmanes Mallas, cuyo nombre era El Pilar. En aquella ocasión los brahmanes jefes de familia de la aldea El Pilar oyeron decir: «El samán Gotama, descendiente de los Sakya, ha dejado el clan de los Sakya para llevar una vida errante. Recorriendo el país de los Mallas con un gran gru­po de bhikkhus ha llegado a El Pilar». Y entonces llenaron el pozo hasta la boca con paja y hierbas, pensando: «¡Que no to­men agua estos samanes de cabezas rapadas!»

Y el bhagavant, apartándose del camino, se dirigió al pie de un árbol y una vez ahí se sentó en el asiento preparado para él. Y, habiéndose sentado, el bhagavant le dijo al venerable Ananda: «Ve, Ananda, y tráeme agua de aquel pozo».

Y cuando el bhagavant le dijo esto, el venerable Ananda le respondió: «Señor, este pozo ha sido tapado hasta la boca con paja y hierbas por los brahmanes, jefes de familia de El Pilar, pensando: 'Que estos samanes de cabezas rapadas no tomen agua’».

Por segunda vez entonces el bhagavant le dijo al vene­rable Ananda: «Ve, Ananda, y tráeme agua de aquel pozo». Por segunda vez entonces el venerable Ananda le respondió al bha­gavant: «Señor, este pozo ha sido tapado hasta la boca con paja y hierbas por los brahmanes, jefes de familia de El Pilar, pensando: 'Que estos samanes de cabezas rapadas no tomen agua'».

Por tercera vez entonces el bhagavant le dijo al venerable Ananda: «Ve, Ananda, y tráeme agua de aquel pozo».

Y el venerable Ananda diciendo: «Sí, señor», obedeciendo al bhagavant, tomando una escudilla, se dirigió hacia el pozo.

Cuando el venerable Ananda estuvo cerca del pozo, éste, arro­jando de su boca toda la paja y las hierbas, se llenó de agua clara, pura, transparente, que llegaba hasta sus bordes e incluso desbordaba.

Y el venerable Ananda pensó: «¡Qué extraordinarios, se­ñor, qué maravillosos son el gran poder y la gran autoridad del tathagata, pues cuando me acerqué al pozo, éste arrojando de su boca toda la paja y las hierbas, se llenó de agua, clara, pura, transparente, que llega hasta sus bordes, e incluso desborda». Y, tomando agua con su escudilla, se acercó a donde estaba el bhagavant y, habiéndosele acercado, le dijo: «¡Qué extraordi­narios, señor, qué maravillosos, señor, son el gran poder y la gran autoridad del tathagata, pues cuando me acerqué al pozo, éste, arrojando de su boca toda la paja y las hierbas, se llenó de agua clara, pura, transparente que llegaba hasta sus bordes e incluso desbordaba! Beba agua el bhagavant; beba agua el bien encaminado».

El bhagavant, comprendiendo el sentido, dijo en aquella ocasión este udana [2]:

¿De qué serviría un pozo
si hay agua en todas partes?
¿Qué queda por buscar
si se cortó la raíz del deseo?

[1] Se refiere al Bienaventurado, el Buda.

[2] Una exclamación gozosa o emotiva.