Exclamaciones

8.10. Segundo discurso con Dabba

He aquí lo que yo he oído decir. Cierta vez el bhagavant se encontraba en la ciudad de Savatthi, en el Bosque del Prín­cipe Jeta, en el parque de Anathapindika. Allí el bhagavant llamó a sus bhikkhus diciéndoles: «¡Bhikkhus!» Y aquellos bhikkhus prestaron su atención al bhagavant diciéndole: «¿Se­ñor?» Entonces el bhagavant les dijo:

«Oh bhikkhus, una vez que Dabba, del clan de los Mallas, se elevó hacia el cielo y, sentado en postura pallanka en el aire, en el espacio, penetró en la esfera del calor y, saliendo de ella, alcanzó el parinirvana, no aparecieron ni cenizas ni polvillo de cenizas de su cuerpo que se había quemado y con­sumido. Así como no aparecen ni cenizas ni polvillo de ceni­zas de un poco de manteca o aceite que se ha quemado y con-sumido, de la misma manera una vez que el venerable Dabba, del clan de los Mallas, se elevara hacia el cielo y, sentado en postura pallanka, en el aire, en el espacio, penetrara en la esfera del calor y, saliendo de ella, alcanzara el parinirvana, no aparecieron ni cenizas ni polvillo de cenizas de su cuerpo que se había quemado y consumido».

El bhagavant, comprendiendo el sentido, dijo en aquella ocasión este udana

Así como no se conoce el destino
del fuego ardiente
que, golpeado por el martillo,
se extingue gradualmente,
así tampoco se conoce el destino
de los que se han liberado totalmente,
que han atravesado la corriente de los lazos del deseo
y que han alcanzado la felicidad inconmovible.