Exclamaciones

8.9. Primer discurso con Dabba

He aquí lo que yo he oído decir. Cierta vez el bhagavant se encontraba en la ciudad de Rajagaha, en el Bosque de Bam­bús, en el Lugar-en-que-se-daba-comida-a-las-ardillas. Y el vene­rable Dabba, del clan de los Mallas, se acercó a donde se encon­traba el bhagavant y, habiéndosele acercado, saludando al bha­gavant, se sentó a un lado. Sentado a un lado, el venerable Dabba, del clan de los Mallas, le dijo al bhagavant: «Oh bien encaminado, es el momento de mi parinirvana».

«Dabba, procede como te parezca conveniente»

Y el venerable Dabba, del clan de los Mallas, levantándose de su asiento, saludando al bhagavant, haciendo el padakkhi­na elevándose hacia el cielo, sentado en postura pallanka en el aire, en el espacio, penetró en la esfera del calor y, saliendo de ella, alcanzó el parinirvana.

Una vez que el venerable Dabba, del clan de los Mallas, se elevara hacia el cielo, y, sentado en postura pallanka, en el aire, en el espacio, penetrara en la esfera del calor y, saliendo de ella, alcanzara el parinirvana, no aparecieron cenizas ni polvillo de cenizas de su cuerpo que se había quemado y consumido. Así como no aparecen ni cenizas ni polvillo de cenizas de un poco de manteca o aceite que se ha quemado y consumido, de la misma manera, una vez que el venerable Dabba, del clan de los Mallas, se elevara hacia el cielo y, sentado en postura pallanka, en el aire, en el espacio, penetrara en la esfera del calor y saliendo de ella, alcanzara el parinirvâna, no aparecieron ni cenizas ni polvillo de cenizas de su cuerpo que se había quema­do y consumido.

El bhagavant, comprendiendo el sentido, dijo en aquella ocasión este udana

El cuerpo ha sido aniquilado;
la percepción ha sido detenida;
todas las sensaciones se han enfriado;
los samskaras han cesado;
la conciencia llegó a su fin.